La vitamina D y la densidad mineral ósea

Un reciente meta análisis de Lancet cuestiona el uso generalizado de la vitamina D para la prevención de la osteoporosis || 140

Escrito por y verificado por el Equipo de investigación de comprar-ed.eu. Última actualización el 19 de enero de 2014.

A || 156 recently published Lancet article sobre la vitamina D y la densidad mineral ósea está haciendo olas en el mundo médico y en la web. Se cuestiona si vitamina D || 159 should be recommended to all community-dwelling adults for osteoporosis prevention.

Este metaanálisis buscó investigar las interacciones entre la suplementación de vitamina D y la densidad mineral ósea (DMO). La DMO es una medida proxy para el riesgo de fractura que, aunque no siempre es precisa, suele ser un buen indicador del riesgo de fractura. Cambiar su estilo de vida puede tener un impacto en su DMO dentro del año, mientras que para medir el riesgo directamente se requerirían tamaños de muestra mucho más grandes y muchos años de seguimiento.

Mientras que la densidad mineral ósea (DMO) no es una medición directa del riesgo de fractura, es un indicador sólido y mensurable.

Los autores argumentaron que los metanálisis previos sobre vitamina D y fracturas eran de baja calidad debido a que los datos disponibles tenían un poder estadístico limitado, dosis inadecuadas, o no en poblaciones deficientes.

Un nuevo metanálisis cuestiona si las recomendaciones generales de vitamina D son adecuadas para la prevención de la osteoporosis.

Resumen

El metanálisis evaluado 19 estudios sobre Vitamina D suplementación que analiza la densidad mineral ósea. Los estudios invertidos fueron estudios que usaron suplementos de vitamina D de forma D2 o D3 en adultos. La edad no se limitaba a las personas mayores, y si el calcio se tomaba con vitamina D, entonces el grupo placebo también debía haber recibido calcio. Por lo tanto, algunos de los estudios son solo vitamina D, mientras que otros son vitamina D + calcio versus placebo + calcio.

Los criterios de inclusión fueron un poco vagos, y esto puede haber sido para ampliar la búsqueda (y por lo tanto incluir más datos). Dicho esto, aunque los criterios de inclusión permisivos pueden incluir más datos, también pueden agregar tantos datos que benefician a un grupo de personas (por ejemplo, ancianos, mujeres, etc.) porque pueden incluirse personas de otros grupos. Para estas complicaciones, buscamos más en los datos de cuándo se controlan los factores.

Los criterios de inclusión son las características de los sujetos en el estudio. Tener tanto jóvenes como ancianos en este metanálisis podría haber influido en los resultados.

Al comienzo del estudio, el metanálisis encontró que en las cuatro áreas del cuerpo donde se midió la densidad mineral ósea, solo uno (cuello femoral) vio un pequeño beneficio con la administración de suplementos. Los otros cuatro (cadera / trocánter, lumbar, antebrazo y total) no lo hicieron; los intervalos de confianza (valores de CI) todos cruzaron el punto cero, lo que indica sin beneficio estadístico.

Los autores concluyeron el estudio antes de hacer cualquier análisis de las cohortes en sus datos, y como tales, no podemos utilizar estos datos para concluir nada sobre los grupos de edad.

Vamos a echar un vistazo más de cerca

Al principio, una complicación importante con este El estudio sería cómo tenía un gran y permisivo criterio de inclusión establecido para permitir que se analizaran muchos estudios, pero no hizo un análisis más profundo sobre si había puntos en común en los estudios que mostraban beneficio versus aquellos que no. La pregunta "si los adultos más jóvenes causan un beneficio aparente en las personas mayores que se pueden perder" no se puede responder sin más análisis estadísticos. Cabe señalar que seis de los estudios incluidos (que comprenden 871 sujetos, alrededor del 21% del total de sujetos analizados) tenían una edad media menor de 50 años. Esto podría haber influido en los resultados si suponemos que los ancianos se beneficiarían más deVitamin D supplementation than youth (which, according to the previous literature, is a very sound hypothesis).

Furthermore, vitamin D levels in serum were quite variable, as at baseline in these studies there seems to be quite a mix of studies with baseline Vitamin D below 30nM (five studies), between 30-50nM (three studies), 50-75nM (eleven studies) and one above 75nM. When looking at Vitamin D concentrations in serum after supplementation, it remains a variable 53-92nM (the range of the averages across the studies).

Penultimately, while perhaps of lesser importance due to standardization in the past suggesting intramuscular and oral supplementation of the following doses are somewhat bioequivalent, there was still a large variability in studies giving daily (thirteen) or weekly/monthly (four) oral supplementation and injections once a year (two studies).

Finally, while the studies in the subject were 92% women, which may simply be something that should be mentioned in the reporting of this study as the actions of vitamin D on bone health are somewhat comparable between men and women (although perhaps a bit more robust in women due to usually more advanced and common osteoporotic symptoms than men).

What should I know?

Overall, there are very limited practical conclusions we can draw from this study.

To start, remember that we need to keep an eye on the prize. While bone mineral density (BMD) is a useful measurement for bone fractures, the ultimate issue we are concerned with is injuries and death from falling, especially in the elderly. Vitamin D supplementation has been shown studies to decrease falls and fractures in the elderly. That's important!

Various studies show that in the elderly, vitamin D supplementation decreases falls and fractures.

The broad inclusion criteria means that in general, we can say that vitamin D does not help improve BMD. As vitamin D is not generally recommended to alleviate osteoporosis in the general population, it would have been beneficial for the analysis to include a breakdown for a variety of age groups.

The bottom line is that we care most about preventing fractures and subsequent death. The people most at-risk for those are the elderly, and several studies show that vitamin D helps prevent such falls. The Lancet study focused on the entire adult population.
When you factor in the prevalence of vitamin D deficiency, the myriad of other health benefits of vitamin D, its low cost, and how safe it is, it is our opinion that vitamin D supplementation is a safe and intelligent choice.